Inconsciente, sus variaciones en Freud y Lacan

Ley, hallazgo y contingencia

Argumento

“Lo real, diré, es el misterio del cuerpo que habla, es el misterio del Inconsciente”. (Lacan. Sem 20. Pág. 158)

La enseñanza de Lacan circunscribe un estilo epistémico dando cuenta de lo real de una práctica y confrontando a sus lectores con una obra que incluye en sí misma, el carácter paradójico, contradictorio, sorpresivo y variable de su objeto de estudio. “El resultado, enigmático a veces, obliga entonces a un desciframiento y favorece, en el límite, la invención de saber”. i

En consonancia con esta perspectiva, el conjunto de este seminario seguirá como consigna la definición de Georges Canguillem en relación a la construcción de teoría: “…trabajar un concepto es hacer variar su extensión y comprensión, generalizarlo mediante la incorporación de rasgos de excepción, exportarlo por fuera de la región de origen, tomarlo como modelo o inversamente brindarle un modelo; en resumen, darle progresivamente, mediante transformaciones reguladas, la función de una forma”ii. Esto, sin dejar de advertir que en tanto concepto, si allí reside la forma, el instrumento del pensamiento resulta impotente cuando se trata de captar esa singularidad en un conjunto, pero no por eso deja de ser el recurso necesario.

Ya Freud da cuenta, a través de su clínica y sus construcciones teóricas, de un interés por articular la cotidianeidad de la vida, su sentido y su causa a un paradigma científico. Es decir, que frente a la dificultad de una dialéctica entre el concepto y el caso, el valor del abordaje psicoanalítico, reside en el arte que surge de un trabajo en la hiancia entre el uno por uno y la referencia conceptual.

Así, estudiar el inconsciente comporta ubicar los desarrollos freudianos y también situar, siguiendo a Marie-Helene Brousse, “que en el Siglo XXI el inconsciente es lacaniano”iii, ya que no sólo durante la enseñanza de Lacan, sino también durante los años de orientación lacaniana por J.A. Miller éste se modificó. El Inconsciente es diferente, al menos por dos razones:

  • “La primera es que el alcance de la práctica del psicoanálisis modifica regularmente su aproximación teórica.
  • La segunda es que el inconsciente, está ligado al discurso del Amo del cual es una versión”. iv

El seminario anual del CID Salta apuesta, una y otra vez, al compromiso con una pragmática que posibilite el uso clínico del concepto; con una epistemología no ingenua, ya que incluye la idea de un simbólico que desfallece ante lo imposible de decir sobre lo Real, y fundamentalmente con una política que, reconociendo un elemento que no está por estructura, sostiene el lugar de ese agujero como causa.

El inconsciente forma parte de los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis y desde sus inicios Freud sitúa la difícil, sino imposible localización y explicación de la causa de las respuestas subjetivas. En ese esfuerzo renovado cada vez, ubica las condiciones psíquicas de los síntomas: trauma, conflicto de afectos e intervención de la esfera sexual. Condiciones que encuentran en el devenir de su elaboración conceptual un lugar que cierne algo de su pregunta, y sin embargo, no la cierra.

Así, si el primer estatuto del inconsciente es ser portador de una verdad, inscripta en huellas a descifrar, haciendo consciente lo inconsciente, las variaciones freudianas incluyen el más allá del principio de placer, el problema económico del masoquismo, la repetición, la reacción terapéutica negativa y conducen a la disolución y re-ubicación de la idea de verdad, del aparato psíquico, la dualidad pulsional y la pregunta por la terminación de los análisis.

En la perspectiva de la articulación con otros conceptos, se introducen transferencia e interpretación como nociones ligadas directamente a la de Inconsciente, por lo que sus variaciones conducen a modificaciones en los mismos tanto en la teoría y la clínica.

Con Lacan, fundaríamos aún con mayor comodidad esta posición epistémica en “aquello designado por él como sus avanzadas” v , es decir, las variaciones teóricas pensadas con la lógica del aprèss-coup. Situamos cuatro tiempos en la enseñanza de Lacan:

  1. El que se traza desde el Seminario 1, donde establece al goce en lo imaginario (esquema L) pasando por la formalización del inconsciente estructurado como un lenguaje, en el que prevalece la idea de una ley que da cuenta del sujeto y su barradura, hasta los Seminarios 5 y 6 donde vemos que el goce queda ubicado a partir del grafo del deseo. Momento nombrado por J. A. Miller en los Paradigmas del goce como imaginarización y significantización del goce (Paradigmas I y II).
  2. El quiebre enmarcado entre el Seminario 7 y el Seminario 11, en el que el automaton de la cadena significante y la tyche del hallazgo del objeto, producen la formalización del Sujeto supuesto Saber y la transferencia como la realidad sexual del Inconsciente. Allí “la satisfacción, la verdadera, la pulsional (…) está fuera de lo simbolizado y es del orden de lo real”vi. En este segundo movimiento el Inconsciente aparece como un borde que se abre y se cierra, equivalente a una zona erógena, mostrando una comunidad de estructura entre el Inconsciente simbólico y el funcionamiento de la pulsión. (Paradigmas III: goce imposible y IV: goce fragmentado).
    Allí Lacan realiza un invento, al decir de J.A. Miller en el Ser y el Uno: “entre Inconsciente y goce hay un mediador, el objeto a, que está en relación con el campo del lenguaje y al mismo tiempo condensa goce”vii. Este invento surge como efecto de empezar a diferenciar el Inconsciente y el Ello y sostener la pregunta de cómo puede operar el lenguaje sobre el goce. Este momento de la enseñanza está dominado por la noción de que el objeto a reemplaza a la significación.
  3. El tercer tiempo tuvo lugar al comienzo de los años setenta en que se delimita la noción de Discurso como herramienta fundamental para pensar el lazo y, a partir de allí, una nueva relación entre saber, goce y verdad. Desde el Seminario 17, la relación entre los significantes y el goce es primitiva y originaria. La repetición es repetición de goce.
    En el Discurso del Amo, también llamado Discurso del Inconsciente, vemos a Lacan ubicar lugares: agente, saber, producto y verdad. Como así también elementos: S1 – S2, $ y objeto a (Paradigma V).
  4. Un nuevo tiempo inicia con el Seminario Aún, “que pone en tela de juicio el concepto mismo de lenguaje, al que no considera originario, sino derivado de lo que inventa llamar lalengua”viii . Esto conduce a la definición radical del Inconsciente como enjambre de S1, emplazándolo fuera de sentido, pero no por fuera de sonido, siendo la homofonía lo que viene a responder a la sustitución. En consecuencia, un Real sin ley empuja a pensar al Inconsciente como un enjambre, la contingencia como aquello que permite introducir a la letra de goce y el cuerpo hablante como lo real (Paradigma VI).

En conclusión, hacia el final de la enseñanza, la dimensión ética del Inconsciente del primer Lacan se modifica hasta llegar a decir que éste no procede de la lógica sino del cuerpo hablante. Si en El Seminario 17 la imposibilidad es la manera de enunciar el tope lógico de lo simbólico a partir del cual surge lo real, esta definición es puesta en cuestión por el mismo Lacan al reconocer “un real del cual puede decir a la vez, que es de la no relación, o es el real de la modalidad del encuentro, es decir, es el real de la contingencia” ix.

Así, en el periodo que Miller llamó “la ultimísima enseñanza”, cambia la función de sujeto lógico a existente. “El Inconsciente es que el ser, hablando, goce y no quiera saber nada más de eso”x. El lenguaje se esclarece entonces, por postularse como aparato de goce y el Inconsciente hacia el final hablanteser, es letra de goce como lo más singular de cada uno.

Decir “el Inconsciente es real”xi, se anima en el esfuerzo de Lacan de situar al Inconsciente a nivel del síntoma, por lo tanto hacerlo pasar del ser a lo real, de lo ontológico a lo óntico.

Por esto “la encrucijada en la práctica analítica en el tiempo que vendrá va a depender de cómo tratemos esa articulación imposible entre historia y satisfacción. Entre sentido desplegable al infinito y reiteración interminable de lo mismo. Entre la pregunta del ser y la respuesta de lo que hay” xii.

 

  1. Brodsky Graciela. Fundamentos 1. Comentario del Seminario 11. Introducción Propedéutica. Pág. 11
  2. En Miller, J. A. Matemas 1.Accion de la estructura. Manantial. Buenos Aires. Pág. 8.
  3. Brousse, M.H. Scilicet. El orden simbólico en el siglo XXI. Grama Ed. Buenos Aires. 2012
  4. Brousse. Óp. Cit
  5. Miller, J.A. Curso de la Orientación Lacaniana. El Ser y el Uno. Clase del 30 de marzo de 2011
  6. Miller, J. A. La Experiencia de lo Real en la cura psicoanalítica. Pág. 230. Paidós. Buenos Aires. 2003
  7. Miller, J. A. El Ser y el Uno.
  8. Miller, J. A. Óp. Cit. pág. 257.
  9. Miller, J-A. Curso de la Orientación Lacaniana. Cosas de Finura. Clase del 30 de enero del 2008. Inédito.
  10. Lacan, J. Óp. Cit. Pág. 128.
  11. Miller, J-A. Curso de la Orientación Lacaniana. El Ser y el Uno. Clase del 23 de marzo de 2011.
  12. Tarrab, M. Scilicet. Un Real para el siglo XXI. Grama. 2014. Pág. 191
    Nepomiachi, R. Acontecimiento Freud. Grama. Buenos Aires. 2006.