EJE I: Identificación Imaginaria, simbólica y real en la constitución de sujeto.

CLASE Nº 5: “ RASGO UNARIO Y NOMBRE PROPIO”

FECHA: 26/05/2018

DOCENTES:

  • Marta Pagano
  • Silvia Courtade

Clase que se inaugura desde la lógica freudiana para traernos la pregunta acerca de: ¿Qué hace Lazo?, pregunta que intenta responder Freud desde “Piscología de las Masas y análisis del yo”, en tanto indaga acerca de las transformaciones que sufre el sujeto en la masa y donde resalta la necesidad de que haya un enlace afectivo como primordial, para que el sujeto logre identificarse. Lacan retomará de dicho concepto lo que surge como uno de los tipos de identificación, y que será la identificación regresiva, en tanto ligada al abandono o pérdida de objeto del objeto amado, regresión parcial que vuelve sobre un rasgo. Rasgo que Lacan le da el nombre de rasgo UNARIO, para resaltar de él lo que no hace serie, lo que no remite a nada, diferencia pura, distintiva, separándolo de la estructura significante que hace cadena y que llama al sentido.

En el Seminario 9, Lacan va a formalizar y precisar como ese rasgo unario es lo que hace de soporte de la identificación, que hace surgir al sujeto, (identificación constituyente), rasgo que se relaciona con el hecho de habitar en el lenguaje y con la falta estructural de objeto, pero que no se puede equiparar a ninguna de los dos. Lacan lo va a definir como una huella borrada, concepto que articula lo simbólico y lo real, huella que deja el objeto que falta por estructura, marca de la pérdida.

En “La instancia de la Letra”, Lacan plantea el concepto de letra para dar cuenta de la división entre lenguaje y enunciación, en tanto la Letra implica un significante solo, aislado, la letra es lo indivisible, es el significante sin sentido, propiedad compartida por el rasgo unario, sin equipararlo al rasgo, que surge como el sostén de la identificación inaugural, condición de la estructura significante.

Misma época de la enseñanza en Lacan donde ligado a los conceptos anteriores va a resaltar la importancia del NOMBRE PROPIO en relación al rasgo unario, como aquello que no se puede traducir, pero que justamente sirve para nominar, nombra, lo que no implica una significación, sino más bien un señalamiento de la huella/ marca que da cuenta de la desaparición del sujeto, allí donde es objeto.

Reseña a cargo de Viviana Guijarro